Lo que no se comparte no se conoce y otras formas de salir al mundo

escribir

algo,

cualquier cosa


.

Escribir que hoy el sol se esconde tras las nubes y soy feliz. Que los días grises son mis favoritos porque puedo respirar, puedo realmente observar los matices del verde que me rodea, que parece más vivo sólo cuando está nublado.

Que si caen gotas del cielo el éxtasis es total. Que vivo en un pueblo donde llueve casi un mes seguido al año, y la mayoría de los habitantes tenemos deficiencia de vitamina D, sin embargo no me canso de la lluvia, nunca llega el desencanto, o el hastío.

Escribir que aprendí a salir bajo la lluvia a buscar leña, a volver cargada y con las manos frías.
Que el sonido de los troncos cuando los tiro al piso me hace vibrar las plantas de los pies, y eso me hace feliz. Que cuando le pido al fuego que venga, se hace más fácil encenderlo, y ese soplido que finalmente logra la llama y me ilumina el corazón de orgullo.

La casa en la montaña, la leña, la niebla, el verde bosque, y el mallín húmedo. Es mi sueño y a la vez mi condena.

Algo que disfruto tanto, mi personalidad ermitaña, mi cueva burbuja del mundo, mi lugar lejos de todo y todos me aisla, me vuelve tan introspectiva que a veces siento que no existo realmente y todo pierde forma, todo se desdibuja.

Cada vez se me hace más complicado atravesar el camino que hay desde mi hasta ahi afuera. La mayoría de los días me cuesta salir de la casa, y en el último año sólo salí para trasladarme de un lado a otro.

Nada de paseos en el bosque, nada de subir cerros, sólo mi cueva, mi tierra, mi universo.

Nada de reuniones informales, nada de intercambio humano ocioso, o por fuera de lo laboral allí afuera.

Sola aqui, hablando con mi pequeño Clan, los únicas personas que realmente existen en mi mundo (sólo 3 personas) un día tras otro. Leyendo X como ventana a la realidad, intentando tener conversaciones banales con los alumnos con los que trabajo como forma de sentirme parte de algo, qué pequeño es mi mundo,

qué pequeño y a la vez qué cómoda estoy en él. Sin embargo se que debo salir. Que descreer de la realidad es el resultado de mi aislamiento. Si todo es un holograma, ir a chequearlo con mis propios ojos. Ver el mundo, olerlo, tocarlo.

Abrirme realmente, compartirme realmente. Creerme de una vez que a alguien pueda llegar a interesarle mi manera de ver la vida. Abrirme a escuchar voces, mentes, universos que me orbiten, cuando por fin salga allí afuera.

No quiero salir del cascarón, pero a la vez siento que tal vez hay algo más que me susurra, o que late.

Lo cierto es que toda mi vida fue tan agitada, que no quiero más, sólo quiero seguir viviendo en esta paz, no quiero saber nada más sobre ciudades porque Buenos Aires me arruinó. No quiero conocer más gente porque la que conocí hasta ahora me enseñó a través del dolor. Etcétera

Asi que aqui, ahora

escribir sobre algo es algo que al parecer puedo hacer

Comentarios

Entradas populares