Hola
siempre pienso en la cantidad de veces que los humanos de habla hispana repetimos esa palabra. Cuando vemos un bebé, cuando vemos un animal, cuando probamos palabras random para hacer alguna confirmación, o cuando empezamos nuevamente un blog luego de 12 años.
En este tiempo intenté seguir escribiendo de todos modos: el cuaderno está bien en cuanto a textura, pero la velocidad de las palabras en mi mente es mayor a la velocidad de mi mano al escribir, y una letra se atasca tras la otra esperando ser plasmada en tinta. Me descubro escribiendo tensionada; letras pequeñísimas. Me frustra si no sale exquisitamente prolijo, definitivamente no escribo si no tengo la lapicera con la punta ideal o mi cuaderno a mano.
Un grupo conmigo misma en whatsapp venia bien los primeros 2 minutos, el teclado del celular es tan incómodo que me hace sentir un gigante manipulando un reloj suizo, el formato es realmente horrible y sobre todo, es una aplicación con la que no me llevo bien, y no disfruto usar.
Mi drive esta lleno de archivos de texto con días en los que un día yo aparecía y necesitaba por dios, escribir. Pero ir abriendo archivos sueltos me marea, me pierde, no me encuentro después, no sirve.
Y aunque intente acumular hoja tras hoja con palabras, hay algo que no es lo mismo.
Aunque me mande mails o los guarde en borradores... o escriba notas sueltas en cuadernos... hay algo que no es lo mismo y ya descubrí que es:
Las ocasiones en las que más escribí fueron aquellas en las que había una chance, aunque mínima; de que hubiera otro humano allí, del otro lado, leyéndome.
En todos los blogs que tuve, en todos los talleres de escritura.
Escribir desde mi, para mí, claro. Pero escribir como quien manda un mensaje dentro de una botella.
Plasmar mi existencia una vez más, de una manera más (la más profunda, lo se) en este micelio virtual.
Si no hay nadie del otro lado, qué mas da. Algún día lo habrá y si no es así, al menos yo tuve un motor para poder volver escribir de una vez.
Aqui vamos, acá estoy. debo prometerme seguir aca, sostener este espacio, porque si no me lo prometo, mañana me voy a olvidar y van a pasar diez años más guardando tanto que decir...
Hoy comencé mi día a las 5 de la mañana.
Obvio abri X al despertar, a veces creo que me despierto sólo para ver qué esta pasando ahi afuera, siempre siento que tengo que mejorar eso, las pantallas, el ritmo circadiano y esas nuevas reglas... pero a la vez me encanta tener ese momento en el día, donde todos duermen, y yo escucho el silencio.
Para compensar, unas horas después estaba recibiendo el primer sol de la mañana en la cara con los pies descalzos en la tierra, unas hojas de llantén y otras de laurel en mi mano y algunas plumas en la otra.
Lo siento, esto soy.
Aunque el mundo odia la hippie que hay en mí, mi esencia me hace disfrutar de ese tipo de cosas, y qué lindo poder vivirlas, poder disfrutarlas.
Me acuerdo cuando vivía en Almagro en un depto con ventana a un pulmon. Tenía como 10 pisos por encima por lo que debía salir y caminar 3 cuadras para recibir el primer rayo del sol del día.
Prendía la tele, chequeaba la temperatura en el noticiero para ver qué ponerme. Me vestía de oficinista y salía a la jungla gris.
Sobre tacos hacía equilibro entre personas porque el subte iba tan lleno que ni siquiera había espacio para alargar el brazo o sostenerme. Me quedaba sin aliento, con las luces en la cara y tantos olores de tantas vidas tan pero tan cerca, que me hacían disociar y usar esos viajes subterráneos para venir mentalmente aquí y ahora.
Un día baje en la estación Av. de Mayo. Llegaba ridículamente tarde, eran cerca de las 10 de la mañana pero ya nada me importaba. Subi esas escaleras, llegué a la esquina, y en un puesto de diarios, el sol me dio de lleno en la cara.
Era el sol de media mañana, en un día de otoño.
Lo sentí tan cálido, tan agradable y tuve la revelación: me dije "Yo no puedo estar aca, yo tengo que estar en una cabaña en el sur haciendo mermeladas".
Bueno la mermelada por ahora te la debo, me distraigo fácil con algunas cosas, pero todo el resto acá está. Lo conseguí.
Son las 9 de la mañana y estoy en casa con mi café. Ya vi a esos teritos bebé que viven en mi jardín, ya mojé mis pies con pasto húmedo, ya vi algunos bichos, toque algunas plantas, ya regué la tierra y ese cantero que hice yo sola y al día de hoy tiene aproximadamente 200 flores.
Todas mis mañanas son tranquilas y mis días activos y llenos de todas las cosas que me gustan. El Universo Chivi.
Debo dejar esto asentado porque creo firmemente que este es mi mejor momento. No se qué va a pasar en el futuro, lo cierto es que me aterra pensarlo. Pero a la vez me da esperanza.
Si desde donde vengo llegué hasta aquí, desde aquí hasta donde?
Debería dejar aca pero en fin, son 12 años de silencio, tengo que ponerme al día.
Pensé mucho en el nuevo nombre de este blog porque es el título de mi cuaderno... le puse algo así como a través de mis ojos y me quedé contemplativa en este pensamiento hippie:
"Es a través de mis ojos? o a través de mi corazón, de mi conciencia, de mis dedos en todo caso? creo que es a través de mis ojos porque ahi atrás es donde creo que me encuentro. Si cierro los ojos me encuentro, si los abro, encuentro esta realidad en la que estoy jugando.
La ventana del alma, acá estoy, desde acá te veo."
Quiero cerrar la entrada de hoy guardando esta idea que escuché ayer en un podcast: siempre decimos que no somos un cuerpo sino que tenemos un cuerpo. No somos mente, sino que tenemos mente.
Quién es el qué la tiene entonces? Quién es el que escucha tus pensamientos? (yo creo que dios)
Bye <3
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